70 Poetas
Mi pasión por la poesía nació durante el curso de “Métrica”, en el colegio de los Padres
Franceses, con el profesor José “Fardito” de la Torre.
Memoricé el libro de Métrica casi completo y después muchas poesías y algunos
parlamentos de las grandes obras del teatro español, textos que recuerdo más de sesenta
años después.
Durante mis viajes haciendo auto stop con cualquier destino como pudo haber sido el sur
de Chile o Brasil llevaba conmigo un libro de poesías y las iba memorizando. Al comenzar
el viaje demoraba algunos días en una poesía. Semanas después memorizaba páginas en
pocas horas.
Años mas tarde, cuando llevaba a mis hijos pequeños a la playa, al regresar en la noche al
hotel, una vez acostados y apagada la luz, les recitaba poesías hasta que se quedaban
dormidos.
Todavía me recitó a mí mismo incansablemente poesías de Federico García Lorca, de
Edgar Allan Poe, Neruda, Becquer, Machado y otros enormes poetas.
Si los libros han sido parte principal de mi vida, la poesía ha sido parte mayor de mi alma y
magnífico ejemplo de cuán alto puede alcanzar el ser humano.
Puedo recitar decenas de poesías empezando por la primera escrita en español, “La
vaquera de la Finojosa” y siguiendo por muchas otras para detenerme siempre en algún
poema del inmenso Federico.
Del gran Federico mis compañeras inseparables han sido “Romance Sonámbulo”, “Llanto
por Ignacio Sánchez Mejía” y “Muerte de Antoñito el Camborio”.
Pienso que nadie ha logrado la perfección que alcanza Federico en estos poemas, sin
desmerecer con esta afirmación otras obras de Federico y de grandes poetas entre los que
debo destacar a:
Pablo Neruda
Charles Baudelaire y su admirado Edgar Allan Poe, el de la triste desconfianza que su
espíritu sentía por su alma
Gioconda Belli, luz del caribe, mujer inagotable
Guillaume Apollinaire, sangrante herido de las trincheras
Dylan Thomas, alquimista
Gustavo Adolfo, perfecto rimador
William “Mohamed Ali” Shakespeare
William Butler Yeats
El enorme William Blake y su hermano-musa Robert
Vicente Huidobro
Johann Christian Friedrich Hölderlin, poetizador de la poesía
Derek Walcott, el que trajo Grecia al Caribe
Alfonsina Storni, loba de Mar del Plata
Rainier María Rilke
Arthur Rimbaud
Pedro Salinas y la forma de querer tú
Czeslaw Milosz
Ruben Darío
Manuel Machado y su ciego sol que se estrella
Ezra Pound
Wallace Stevens
Durante muchos años mantuve sobre mi mesita de noche (en Chile se le dice velador) un
ejemplar finamente empastado en cuero verde de las “Rimas y leyendas” de Gustavo
Adolfo Bécquer que leí y memoricé incansable.
Me lo prestó José Pepe Recalde, querido compañero de colegio. Años después, cuando
estuvo enfermo, lo visité y le devolví el libro del cual ni siquiera se acordaba.
En mi pasión traduje del inglés algunos magníficos poemas árabes que se pueden leer en
https://agv.cl/Poesia/arabpoems.htm